High on Coke
Parlar en cursiva



PASAR A LA ACCIÓN
Pasar a la acción surge de una colección de imágenes mentales, de ideas autobiográficas, que sugieren un intento reflexivo acerca de los inputs de un entorno cuyo mecanismo lógico convive, cual pareja de hecho, con el absurdo más riguroso.
Mediante el alter ego del personaje que deviene "yo" a través de "él" mismo, las piezas se convierten en una transcripción audiovisual bipolarizada de pensamientos que vacilan entre la autobiografía y la universalidad.
El proyecto arranca con la secuencia fotográfica "Dar un palo al agua". La pieza describe el ofrecimiento de un palo a la madre naturaleza líquida, la que nos dio la vida; luego se juega con él, experimentando el efecto de cómo se trunca dentro de ella, se rompe, tal como se rompe (aparentemente) un estado improductivo produciendo. La obra parte del formato fotográfico para seguidamente usar la imagen en un tímido movimiento: la cámara no se mueve, lo hacen levemente los personajes/sujetos/ objetos, en una suerte de fotografía viva.
Pasar a la acción se inscribe por ende en este delirio post-postmoderno de una sociedad resignada a serlo sólo de figurantes, condenada a autoprotagonizar su papel secundario en el trágicocómico espectáculo bipolarizante del cual somos a la par espectador y actor, aunque sea de una telemovie low-cost.
La colección de piezas se formalizan con una estructura economizada a la fuerza y funcionan como bocetos audiovisuales, estudios, de lo que podrían ser. Este proyecto plasma de una forma, evidentemente bien subjetiva, el estado de un artista 'joven' que quiere producir obra, que le 'sobran' ideas y faltan medios. En este acercamiento metaartístico se repiensa el hecho 'inspirado', el acto iniciador en un proceso creativo, las prisas por transmitir un mensaje.
Tras dos obras donde se interpelaba "al otro" a mirarse a sí mismo, a reflexionar sobre lo que presenciaba, Happy People y Fan , en Pasar a la acción se escoge el género autobiográfico como mecanismo para relatar todo aquello que discurre paralelamente a la vida del narrador. Como explica Philippe Lejeune1, "el autobiógrafo se observa a sí mismo y se abre a la mirada del lector, observador, en un deseo de recuperar y de construir la mirada del otro sobre uno mismo". Este proceso de conversión de sujeto a objeto permite reconocerse viéndose también como cualquier otro, un símil a mirarse al espejo, un proceso que es contemplado por Jacques Lacan como un acto a tener en cuenta en la formación del yo.
Toda obra artística es en cierto modo autobiográfica. En esta aproximación al absurdo se utiliza un código próximo a la biografía personal para representar de una forma simbólica las múltiples caras de un yo que, en una conjunción de memoria y metáfora, presenta una narración de vida y con vida propia autónoma al propio yo. El yo autobiográfico es una excusa final para desde un yo real tratar ciertos aspectos del modus operandi vital que esquiva lo ilógico, creyendo así perseguir una garantía de éxito, una especie de felicidad.
1 Philippe Lejeune .El Pacto Autobiográfico y otros estudios. Megazul-Endymion, Madrid 1994.
2 Jacques Lacan. Estadio del espejo como formador de la función del yo, Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI 1985.
Hablar en Cursiva, currô, is, ere, cucurrî, cursum
Declaración a contrarreloj. Sobre la propiedad o impropiedad a la hora de expresarnos, con las formas y, por qué no, con los timings vitales.
High on Coke
Obra post-readymade. Vídeo donde una lata de Coca-Cola baila al ritmo de un tema de techno bajo luces psicodélicas. Mirada cínica acerca del acto "inspirado" en un proceso creativo y la falsa percepción provocada por la sobreestimulación, ya sea natural o artificial.